Endijas entre el dolor y la construcción de la organización popular.

 

Las postales parecen las de un candidato en construcción. Pero él se encarga de negarlo ante las repetidas preguntas que recibe. Aunque lo midieron y los números que maneja el Gobierno no parecen despreciables, la visita del ministro de Economía, Martín Guzmán, a los barrios más humildes del partido de Moreno, se inscribe en otra lógica: un tour por la economía real, de contacto directo, que irá en paralelo por el Interior del país y partidos del Conurbano bonaerense.

Cuartel V es uno de los barrios más postergados del distrito del Oeste, y está muy cerca del country San Diego, uno de los que congrega a buena parte del establishment que fue parte de la agenda de Guzmán en 2020. Este año, el ministro conjugará esas reuniones con grandes ceos con encuentros con dirigentes barriales, vecinos e intendentes. A Moreno llegó acompañado por Mercedes D'Alessandro, directora de Economía, Igualdad y Género; Daniel Menéndez, referente de Barrios de Pie y Subsecretario de Políticas de Integración y Formación de Economía Social; y un personaje que no viene de la política pero que desde hace meses articula con el Gobierno. El sacerdote jesuita Rodrigo Zarazaga, uno de los armadores de los encuentros de Guzmán con ceos de peso como Paolo Rocca, de Techint, y Luis Pagani, de Arcor.

Zarazaga, que además es titular de un centro de formación política, tiene un nexo fluido con altos mandos del gabinete de Guzmán y cultiva una amistad con Menéndez y Esteban "Gringo"Castro, de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP). En el marco de la visita por tierra bonaerense, Guzmán se enteró incluso que Zarazaga y los antes citados dirigentes sociales tienen un grupo de diálogo armado con empresarios, para articular política. Entre los ceos aparecen, por caso, Roberto Murchinson, presidente de IDEA y Daniel Herrero, el titular de Toyota. 

La mejor política social es el trabajo. Los planes sociales no van a resolver los problemas estructurales. Es importante acompañar con políticas que nos ayuden a transitar un camino que genere oportunidades", expresó Guzmán en su recorrida por el comedor Los Hornos. Luego fue al centro cultural La Chicharra, donde almorzó con organizaciones sociales. En esos espacios, el ministro se ocupó de un tema que preocupa al segmento más bajo, el de la formación laboral de los jovenes para evitar un futuro con situaciones de exclusión. 

También, cuentan los que lo ladearon, que el pupilo de Joseph Stiglitz comprende que mientras la economía se recupera, es probable que el crecimiento no tenga capilaridad absoluta, para lo cual habrá que conocer de primera mano la necesidad de sectores desprotegidos. Cuando este diario preguntó por qué Moreno fue la primera parada, explicaron que el Gobierno tiene a ese distrito como el más afectado por la crisis económica y social de los años de Mauricio Macri. 

Luego de estas charlas con vecinos, Guzmán habló por telefóno con la intendenta Mariel Fernández, aislada por contacto estrecho de COVID, y le pidió que le acerque al ministerio documentación para ver el estado de situación del municipio. Fuentes cercanas al ministro confiaron que ése será un modus operandi en el resto de las recorridas. El funcionario, que viene de la academia y ha vivido los últimos años en el exterior, cree que la situación de las comunas y los vecinos debe ser, también, una prioridad directa de su cartera. 

Un pupilo en el Chaco

Contaron a PáginaI12 desde el entorno de Guzmán que este tour barrial es posible luego de un 2020 que tuvo al ministro centrado en el frente de la deuda externa e imposibilitado de girar por los estrictos protocolos de circulación en la etapa más dura de la pandemia. 

En este escenario, se moverá más, incluso por el interior. Planea estar en todas las reuniones del Gabinete en la gira de Alberto Fernández por capitales alternas, y además hacer visitas individuales a provincias. Este viernes tendrá un desembarco particular. 

El gobernador del Chaco, Jorge Milton Capitanich, presentará a su superministro, que se hará cargo de una cartera única que incluirá a Economía e Infraestructura. Con sólo 27 años, Santiago Pérez Pons, oriundo de Sáenz Peña, asumirá el cargo luego de ser un pupilo de Guzmán: hasta su regreso al pago chico trabajó como jefe de Gabinete de Hacienda Nacional de Raúl Rigo. Fue uno de los encargados de delinear el Presupuesto 2021. 

Guzmán estará en la asunción de Pérez Pons, quien también trabajó en los diseños de acuerdos fiscales entre la Nación y las provincias. En las recorridas por el Interior, el ministro de Economía hará eje en las deudas de las provincias que todavía no acordaron y alineará las posiciones con la negociación de la deuda nacional con el Club de París y el FMI. Pero también copiará el desempeño en el conurbano, con visitas a fábricas, agrupaciones sociales y vecinales. 

(https://www.pagina12.com.ar/318804-las-reuniones-desconocidas-de-martin-guzman-con-los-movimien )

Desde el Centro de Acción Popular Olga Márquez de Aredes (CAPOMA), el organismo de derechos humanos que lucha por Memoria, Verdad y Justicia por los crímenes de lesa humanidad cometidos en el Apagón de Ledesma durante la dictadura genocida, denunciaron un nuevo robo en su sede de Libertador General San Martín. Les sustrajeron libros, documentos del archivo histórico y otros objetos, entre ellos obsequios de organizaciones solidarias participantes de las marchas del Apagón.

Otra vez la sede de CAPOMA en Libertador General San Martín, fue objeto de inseguridad volvieron a entrar a robar, en esta oportunidad se llevaron utencillos de cocina y algunos libros y documentos del archivo histórico, cómo así también algunos objetos que fueron regalados por las distintas organizaciones que participan de la marcha del apagón.

Cabe destacar qué esta organización de derechos humanos siempre estuvo acompañando en todos los reclamos sociales, no descartamos que esta vez también puede ser objeto de alguna mano oscura de la derecha, que al haber entrado a sustraer todos estos elementos nos llama la atención, porque no había tantas cosas de valor sino más allá el valor social y legal que tienen los archivos que se conservan en nuestra sede.

Esto también hace que la organización esté siempre más fuerte y más atenta que nunca, todos estos atentados hacia nuestra casa de acción no quedarán impunes puesto que ya realizaron las respectivas denuncias. También sabemos que desde la policía no encontrarnos respuesta como en todas las otras veces, pero lo hacemos como para que quede registro.

No nos callarán, no nos harán bajar los brazos en todos los reclamos por la verdad la memoria y la justicia por la vivienda digna, por salarios dignos, por igualdad social, por todos los atropellos que queremos eliminar.

Si alguien recibe algo que consideren que es de CAPOMA por favor nos avisan, todo lo que nosotros tenemos es de valor emocional ya que fueron donados por la familia Arédez, madres de plaza de mayo línea fundadora, compañeras y compañeros que se sumaban a cada lucha y así fuimos construyendo lo que somos, siempre de forma colectiva.

Gracias.

CAPOMA – DDHH.

El Apagón de Ledesma

Entre el 20 y el 27 de Julio de 1976, aproximadamente a las 22 horas, la dictadura genocida provocó una serie de cortes de luz intencionales hasta las 6 de la mañana en dos ciudades del departamento Ledesma, Libertador General San Martín y Calilegua.

En la oscuridad fueron secuestrados trabajadores del ingenio, hijos de trabajadores, docentes, abogados del sindicato azucarero y estudiantes, en un operativo conjunto de las fuerzas del Ejército, Gendarmería y Policía de la provincia. 

Las listas de personas a desaparecer las armó el directorio del Ingenio Ledesma, presidido por el empresario Carlos Pedro Blaquier.

400 personas fueron secuestradas y trasladadas a Centros Clandestinos de Detención con logística del Ingenio Ledesma, que aportó transporte, combustible y choferes de la empresa.

55 personas continúan desaparecidas, incluyendo el ex intendente de Ledesma, el médico Luis Aredes, esposo de Olga Márquez de Aredes.

Carlos Pedro Blaquier, aún impune, tiene actualmente más de 90 años. La cuestionada Corte Suprema de la Nación tiene dormido un pedido para que sea sometido a juicio oral por delitos de lesa humanidad.

(https://argentina.indymedia.org/2021/01/21/jujuy-denuncian-robo-de-libros-y-documentos-del-archivo-de-capoma/ )

El hecho ocurrió el pasado martes 19/01 al mediodía, cuando Comunidades Indigenas del pueblo Wichi del Oeste Formoseño se manifestaron tras las constantes faltas de respuestas por parte de las autoridades políticas de la provincia, que determinaron la vuelta a fase 1 y bloqueos de rutas por la pandemia. Por esto decidieron hacer su reclamo para pedir que les faciliten un cajero automático móvil para ir a cobrar sus subsidios. La policía respondió con maltrato y represión, tras el hecho varias personas resultaron heridas y fueron detenidos alrededor de 15 manifestantes.

En entrevista con Gerardo, Cacique de la Comunidad Santa Teresa del pueblo Wichi nos comentó “Anteriormente nos habían prometido las autoridades que iba a venir una trafi para llevar a cobrar a la gente y no fue así, por eso decidimos manifestarnos por los subsidios sociales, recibimos todo lo contrario, nos respondieron violentamente”.

La comunidad ha recibido ayuda por parte de Derechos Humanos como la APDH y el abogado defensor de las comunidades indígenas, Daniel Cabrera, indicó que las 15 personas detenidas ahora se encuentran alojadas en un centro de aislamiento, los wichi de Formosa ahora esperan la vuelta de sus compañeros a la comunidad. Por otro lado piden que se habilite un centro de salud para pacientes que contraigan Covid-19 ya que para ser trasladados a la ciudad se encuentran a una distancia de 700 km.

Por último el cacique refiere ante lo sucedido que la violencia es la respuesta constante a los reclamos de los pueblos indígenas y en particular vulnera a todo su pueblo “Lo que pasó nos lastima, lastima el espíritu Wichi. Fue algo muy fuerte para nuestra comunidad” finalizó el entrevistado.

—–Colectivo Radio Pueblo 90.1—-

(https://argentina.indymedia.org/2021/01/21/formosa-violenta-represion-a-la-comunidad-wichi/ )

- Ahora ni siquiera el resto del mundo se asoma a su ventana por la muerte de sus niños. Más invisibilizados que nunca, los wichís sufren el hambre pandémico de su historia. Cuando el desmonte los dejó sin farmacia ni almacén y la falta de alimentos mata más que el covid. Mientras el médico Rodolfo Franco da de comer en su casa a más de un centenar de sus pacientes en Misión Chaqueña, en Santa Victoria Este Abel Mendoza asegura que la muerte originaria está despublicada en Salta. Ellos recogen frutas, miel, hacen artesanías. Pero no se las pueden vender a nadie. Hay una madre que se fue del hospital sin un solo pañal para su niño y hay un adolescente de 18 años al que lo llevó el río desbocado porque la tierra ya no enjuga esa furia. La tierra es un piso de cemento. Y los wichís más confinados siguen sin acceder a una gota de agua buena.

El mismo doctor Franco estuvo varios días sin agua en su salita sin que nadie se hiciera cargo. Reclamando al aire, enviando videos por whatsapp, dejando testimonio casi en soledad. Y su gente con hambre. Con el hambre atroz de no comer en días. Esa hambre que anula los sentidos y la voluntad.

Abel Mendoza es referente de la comunidad Santa Victoria 2, en el norte de Salta, donde el castigo se multiplica. Donde la desidia se ensaña con un pueblo que se va muriendo despacito, en vías ciertas de extinción. El asegura que la muerte de los niños no cesó este verano. Sino que “no se publica”.

El cacique, presidente de la Unión Autónoma de Comunidades Originarias del Pilcomayo (UACOP), recuerda la marcha por la capital salteña el 16 de noviembre. Cuando los originarios salieron de sus comunidades e invadieron el territorio criollo para dejar en claro que antes de extinguirse resistirán. La ministra de Desarrollo Social, dice Abel Mendoza, insiste en que “están llegando las mercaderías mensualmente y triplicándose por los niños que han fallecido y eso es mentira. Tenemos que esperar cada tres meses y se están escondiendo cada vez más desnutridos en Santa Victoria”.

En aquella manifestación “se sumó Tartagal, Pocitos, Pichanal y Embarcación. Los hermanos de distintas comunidades que denunciaban lo básico para la vida: la escasez de agua”. Vivir sin agua bebible en enero, cuando en el norte salteño la temperatura supera largamente los 30 grados, es inhumano. “Como el municipio es grande, hacen los pozos de agua en las comunidades más cercanas, no en los lugares más aledaños. Son dos o tres pozos no más. A los más alejados no les llega. Estamos necesitando tinacos, que son los depósitos de agua”. Y se queja del titular del IPIS, el instituto de pueblos indígenas de Salta, que es un originario. Que, como el intendente wichi, deberían ser voces de su pueblo. Pero él asegura que el poder los subyuga y los aísla de su origen.

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Acá hay hambre”, denuncia Mendoza. “Todos en el área de salud están escondiendo las muertes. Cuando fallece un niño dicen que es una enfermedad. A veces ni siquiera mandan el informe correspondiente. Las necesidades son el alimento y el pozo de agua”.


 
Pero no sólo. “Hace como tres semanas un viento muy fuerte voló techos, paredes y la gente sigue ahí, a la intemperie. Nadie hizo nada”. El Pilcomayo se embravece ante las lluvias. “Estamos corriendo peligro porque la nuestra es una zona llana. Siempre se inunda el pueblo. No tenemos las defensas firmes. En esta época de lluvias crece el río y se inundan las comunidades”. El problema, dice, “son los desmontes que están haciendo en Bolivia” pero también en toda la zona del Chaco salteño. En los últimos 10 años el agronegocio implantó un millón de hectáreas de soja transgénica, maíz y porotos, a costa de la devastación de 1.200.000 hectáreas de monte chaqueño, selva de yunga y bosque del “Umbral del Chaco”. La tasa de deforestación del 2,5% de los bosques nativos remanentes por año es la más alta del mundo. Se arrancan 100 mil hectáreas por año.

Entonces cuando llueve “no se agarra bien el agua”. Es que no están los montes que sostienen el agua en las copas, que la absorben, que le permiten una llegada tranquila al suelo sediento. Sin los montes ese suelo se transforma en piso de cemento, agotado por el sol y el monocultivo. Y el agua resbala y sigue, enloquecida, hacia las comunidades y se lleva las casitas precarias.

Es un peligro que estamos pasando como todos los años. Es la preocupación más grande como cacique. Hace poco falleció un vecino mío de 18 años, cuando creció el río. Recién apareció su cuerpito una semana después”, lamenta Mendoza. “Hay una cadena de corrupción para esconder todo. Nos estamos enfrentando a un tigre muy poderoso”. En la comunidad se dedican “a la recolección de frutas; hacemos artesanías para poder vender. Recolectamos miel de abejas y como ahora el río está crecido no podemos pescar nada”.

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En estos días, equipos de salud del gobierno salteño encontraron más de 50 niños en “riesgo nutricional” en cinco localidades del norte que incluyeron a Santa Victoria Este. Rastrillajes sanitarios pour la gallerie de los que Rodolfo Franco –a cargo de la salud de 8 mil personas, la mayoría con hambre- descree amargamente.

El médico admite que, a partir de lo que lee como algunas mejoras, “la situación sigue siendo muy crítica porque la gente no tiene ingresos. Una chica tuvo familia acá y le digo ¿tenés pañales? y no tenía nada, no tenía un peso para comprar nada. Con mi señora le dimos pañales y un poco de ropa y con eso se fue del hospital. No tenían nada”.

A partir de esas historias Franco decidió armar en su casa un sistema para cocinar y que unas 150 personas puedan alimentarse dos veces por semana. “La mayoría vive así porque no hay ingresos. Vienen a comer a casa los jueves y los sábados y se llevan alguna mercadería que conseguimos”.

Ellos vivían haciendo artesanías y muebles de madera, pero hoy nadie se los compra, el poco ingreso que tenían ya no lo tienen. Entonces comen, con suerte, una vez por día”. Dice el médico: “la distribución de comida es para las embarazadas, los niños y los discapacitados, pero el resto de la gente también come”. Pinta con crayones rojos la indolencia de los funcionarios: “es un gobierno conservador, el mismo de Patrón Costas, Romero y Urtubey. Todos patrones de estancia. Actúan con indiferencia. Cuando ya la sangre les salpica en la cara hacen algo, pero si no nunca. Cuando asumió (el gobernador Gustavo) Sáenz, muy relacionado con Urtubey, si yo hubiera sido él salía yo mismo con un camión a repartir para que no se murieron todos los chicos que murieron el año pasado. Pero no lo hizo”.

El sistema de salud está permanentemente semicolapsado. Aunque aún no ha llegado al norte el rebote del covid que ya sufren capital y conurbano, “todo está siempre a media máquina. Los médicos que tienen que estar de 7 a 13 atienden de 8 a 10. Así no se curan las necesidades de la población. Cuando llegan nuestros colectivos al hospital de Embarcación a las 10, se perdieron todos los turnos. Y cuesta mucho conseguirlos”.

La desidia que ya no es del gobierno, sino que se extiende a la burguesía criolla, para Franco es clara: “hay una idiosincracia de elite conservadora en las clases sociales que se creen superiores a las más bajas; cualquiera que tiene un poquito de estudio ya se cree el rey de Francia. A ellos el originario no le importa en absoluto, lo desprecian. Hay un racismo espantoso”. Entonces “le dan un turno a las 7 a una persona que vive a 50 km. Muchos duermen en la plaza de Embarcación para llegar al turno de la mañana”.

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Por eso y tantas otras cosas cien mujeres y hombres de Misión Chaqueña se llevan dos veces por semana, “la comida en ollitas” de la casa del doctor. Y comen más de 150. “Yo las veía llegar con chicos muy flaquitos a la salita. Y les preguntaba cuando le das de comer ¿qué le pasa?. No, es que no tenemos comida, no cenamos. ¿Y almorzar? No almorzamos. Ayer no comimos nada, por ejemplo. ¿Qué hago yo con esto? El hambre se cura con comida”.

Así como “me parte al medio que la mamá no tuviera un pañal para su hijo, tengo 25 personas con artritis reumatoidea y no consigo que el gobierno me mande los tratamientos. Me piden foto del dni, de la receta pero no me lo mandan. Las mujeres aborígenes tienen más incidencia en la artritis reumatoidea que las blancas, pero el gobierno ni se inmuta”.

En el verano del año pasado una veintena de chiquitos wichís murió de enfermedades directamente vecinas del hambre y del consumo de agua contaminada. La pandemia, cuando todo fue covid o no fue, silenció ese hambre y los escondió bajo su propia miseria.
Ellos se hicieron visibles en medio de la hegemonía criolla con sus marchas a la linda capital de una provincia empobrecida en su población más olvidada. O los ignoraron o les pegaron. Y sigue sin haber agua. Y si la hay, es marrón, contaminada por los jugos del agronegocio. Crecen y pierden los dientes, tienen diarreas, parásitos y herpes que se quedan a vivir, el chagas es una endemia histórica, los mosquitos le depositan el dengue en el patio de las casillas. Y el covid es un detalle, apenas. Los wichís salteños determinan a Salta como la provincia con mayor población originaria.

Que sobreviven con la venta de carbón y artesanías, que no hablan el mismo idioma del dominador, que descreen de su medicina porque ellos tenían sus hierbas y sus mieles en el corazón del bosque que le robaron, que son víctimas de ese opresor que primero les saqueó su cultura y después los acusa de morirse por un problema cultural.

https://www.pelotadetrapo.org.ar/el-hambre-wich%C3%AD-en-tiempo-de-pandemia.html

Desde las entrañas mismas del dolor marginal y la pobreza sistémica, de esos rincones, márgenes y territorios excluidos, se escucha doliente el grito de los sufrientes. La injusticia revela su cara mas cínica y deshumanizada. Pero al mismo tiempo, esas realidades tremendamente dolorosas, nos devuelve la idea de que lo inmediato y necesario muchas veces no pasa por las agendas de la grieta inventada por los poderosos y que enfrenta a empresas con Estado. Por las endíjas y resquicios de esa grieta, están las victimas que sufren y esperan- Nadie se salva solo.

Daniel Roberto Távora Mac Cormack
 
Imagen: 
Oswaldo Guayasamín (Quito, 6 de julio de 1919 - Baltimore, 10 de marzo de 1999) fue un destacado pintor, dibujante, escultor, grafista y muralista ecuatoriano.

El padre de Oswaldo era un indígena de origen quechua y su madre Dolores Calero era mestiza.​ Su padre José Miguel Guayasamín trabajaba como carpintero y, más tarde, como taxista y camionero. Oswaldo fue el primero de diez hijos.

Su actitud artística despierta a temprana edad. Antes de los ocho años, hace caricaturas de los maestros y compañeros de la escuela. Todas las semanas renueva los anuncios de la tienda abierta por su madre. También vende algunos cuadros hechos sobre trozos de lienzo y cartón, con paisajes y retratos de estrellas de cine, en la Plaza de la Independencia.

A pesar de la oposición de su padre, ingresa a la Escuela de Bellas Artes de Quito. Es la época de la "guerra de los cuatro días", un levantamiento cívico militar contra Neptalí Bonifaz. Durante una manifestación, muere su gran amigo Manjarrés. Este acontecimiento, que más tarde inspirará su obra "Los niños muertos", marca su visión de la gente y de la sociedad. Continúa sus estudios en la Escuela y en 1941 obtiene el diploma de pintor y escultor, tras haber seguido también estudios de arquitectura.

En 1942 expone por primera vez a la edad de 21 años en una sala particular de Quito y provoca un escándalo. La crítica considera esta muestra como un enfrentamiento con la exposición oficial de la Escuela de Bellas Artes. Nelson Rockefeller, impresionado por la obra, compra varios cuadros y ayuda a Guayasamín en el futuro.

Entre 1942 y 1943 permanece seis meses en Estados Unidos. Con el dinero ganado, viaja a México, en donde conoce al maestro Orozco, quien acepta a Guayasamín como asistente.

También entabla amistad con Pablo Neruda y un año después viaja por diversos países de América Latina, entre ellos Perú, Brasil, Chile, Argentina y Uruguay, encontrando en todos ellos una sociedad indígena oprimida, temática que, desde entonces, aparece siempre en sus obras.

En sus pinturas posteriores figurativas trata temas sociales, actuó simplificando las formas. Obtuvo en su juventud todos los Premios Nacionales y fue acreedor, a los 36 años, del Gran Premio en la III Bienal Hispanoamericana de Arte, que se llevó a cabo en 1955 en Barcelona​ y más tarde del Gran Premio de la Bienal de Sao Paulo.

Es elegido presidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana en 1971. Sus obras han sido expuestas en las mejores galerías del mundo: Venezuela, Francia, México, Cuba, Italia, España, Estados Unidos, Brasil, Colombia, Unión Soviética, China, entre otros.

En 1976 crea la Fundación Guayasamín, en Quito, a la que dona su obra y sus colecciones de arte, ya que concibe el arte como un patrimonio de los pueblos.

En 1978 es nombrado miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de España, y un año después, miembro de honor de la Academia de Artes de Italia.

En 1982 se inaugura en el Aeropuerto de Barajas un mural de 120 metros pintado por Guayasamín. Ese gran mural, elaborado con acrílicos y polvo de mármol, está dividido en dos partes: una de ellas dedicada a España y la otra a Hispanoamérica.

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